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¿Cómo hacer?


Familia vs. Empresa


La mujer quiere ser mamá, esposa y profesional. Sin embargo, uno de sus grandes retos es conciliar la maternidad y vida familiar con el trabajo.

La familia es el primer campo de acción del individuo y allí es insustituible porque es hijo, hermano y padre. Tanto el hombre como la mujer ambicionan la felicidad y el equilibrio de todas las fuerzas de su vida.

La mujer, en particular, tiene mayores ambiciones "porque se encuentra en una empresa pensada por y para varón, una empresa rígida que no le facilita la maternidad y la feminidad", afirma Nuria Chinchilla, una española experta en gerencia, reconocida internacionalmente por su filosofía empresarial del respeto a la vida personal del trabajador, y una de las autoras del libro: "La ambición femenina: cómo reconciliar trabajo y familia". Estuvo en Colombia, invitada por el Inalde.

Esta ambición, señala, es tener vida después del trabajo: la posibilidad de aportar a la sociedad, pero también de compartir con su esposo e hijos. Cualquier mujer que desee ser feliz busca conciliar trabajo, familia y vida personal, ahora que forma parte del mercado laboral y que compite hombro a hombro con el género masculino en la búsqueda de posiciones de alto nivel dentro de la empresa. Sin embargo, su representatividad en los puestos de dirección es aún escasa.

La mujer trabajadora debe negociar con su pareja cómo conducir la familia: quién va a trabajar más y quién va a dedicar más tiempo al hogar, si no quieren que su relación se deteriore.

Las mujeres deben tener tiempo para sus labores en la oficina, para su relación de pareja y para sus hijos pero, ¿cómo hacerlo?

Nuria plantea lo siguiente:

  • Ten muy clara cuál es tu ambición personal.

  • Piensa cuáles son los roles de tu vida y dale a cada uno de ellos el tiempo que merece.

  • Ten en cuenta que el trabajo es exigente y a corto plazo, mientras la familia es comprensiva y paciente. Hay cosas que pueden esperar.

  • Recuerda que estás casada con tu hogar, no con la empresa. Tienes que ser agente activo de cambio y plantear alternativas en las que trabajes más por objetivos que por horas de presencia.

  • Puedes negociar horarios de trabajo: llegar una hora más tarde y salir una hora más tarde o llevarte trabajo a la casa, es decir, flexibilidad de entrada y salida.

  • Termina con la cultura del trabajo obsesivo.


    Mujer y empresa

    Un estudio reciente demostró que en la selección y promoción de personal la discriminación no se da por género sino por maternidad actual o potencial. “Cualquier empresa que sea incapaz de introducir e integrar la maternidad, no merece ser llamada como tal”, afirma Nuria.

    Entre las barreras que obstaculizan la promoción femenina, la autora cita: dificultad para conciliar la vida familiar y laboral; la ausencia de flexibilidad laboral; el estrés; largas y dobles jornadas; escasa formación en gestión del tiempo, y dificultades para encontrar apoyo logístico-doméstico en el hogar.

    Según Chinchilla, el papel que puede desempeñar la mujer en la empresa es el tipo de liderazgo que hoy se requiere en el mundo laboral: menos importancia al poder formal y más a la influencia, las relaciones personales y al trabajo en equipo. Puede ser agente de cambio en una nueva cultura del éxito, menos asociado al dinero y estatus y más próximo al crecimiento interior, la creatividad y la cooperación.


    Mujer y empresa

    Un estudio reciente demostró que en la selección y promoción de personal la discriminación no se da por género sino por maternidad actual o potencial. “Cualquier empresa que sea incapaz de introducir e integrar la maternidad, no merece ser llamada como tal”, afirma Nuria.

    Entre las barreras que obstaculizan la promoción femenina, la autora cita: dificultad para conciliar la vida familiar y laboral; la ausencia de flexibilidad laboral; el estrés; largas y dobles jornadas; escasa formación en gestión del tiempo, y dificultades para encontrar apoyo logístico-doméstico en el hogar.

    Según Chinchilla, el papel que puede desempeñar la mujer en la empresa es el tipo de liderazgo que hoy se requiere en el mundo laboral: menos importancia al poder formal y más a la influencia, las relaciones personales y al trabajo en equipo. Puede ser agente de cambio en una nueva cultura del éxito, menos asociado al dinero y estatus y más próximo al crecimiento interior, la creatividad y la cooperación.


    Las EFR siguen estas políticas: flexibilidad en el tiempo y en el espacio; beneficios sociales o extrasalariales, como seguro médico, plan de pensiones, seguro de vida y bono de restaurantes; apoyo profesional, como asesoramiento y formación al empleado que va desde cursos de idiomas hasta asesoría legal, financiera o psicológica y políticas de servicios, como cuidado de los niños (guarderías), parqueadero, auxilio funerario, entre otros.

    Un ejemplo de EFR es una empresa de telefonía móvil en España: allí, a las mujeres que tienen bebés se les da un año de gracia en el cual trabajan seis horas diarias y se les paga ocho.
    En ese país, las empresas de informática son las que más oportunidades de ascenso brindan a las mujeres.

    ¿Y EL HOGAR?

    Cuando la mujer y el hombre se preocupan por su desempeño profesional y descuidan su convivencia como pareja y su relación familiar, aparecen situaciones como:

  • Un hogar vacío en el que cada uno hace su carrera y no hay tiempo para la convivencia. Si hay bebé, éste queda solo, en manos de un cuidador. El menor tiempo de convivencia y la rivalidad profesional son causa del aumento de divorcios y de la disminución de la natalidad.

  • Los niños tienen las cosas antes de desearlas y necesitarlas. Abunda el materialismo y se les lleva a un nivel de mala educación.

  • Las empresas tienen personas técnicamente perfectas pero humanamente desastrosas.

  • Los padres dedican poco tiempo a sus hijos y dejan que hagan todo lo que quieren.

  • Al no pasar tiempo con la familia, desarrollan mínimas competencias necesarias para la empresa, como compartir, escuchar, tener empatía, trabajar en equipo, delegar y negociar. De hecho, una madre desarrolla todos los días competencias y habilidades propias de un directivo, como la gestión del tiempo, la iniciativa, la negociación... La vida familiar equilibra la vida del empleado en general.

  • No existe dentro del hogar el amor que ofrece estabilidad y felicidad a los hijos y a la pareja.


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